Los venezolanos seguimos insistiendo en darle de comer al historiador, y lo hacemos dándole fechas que registrar... pero no haciendo historia. Corrigiendo (para ser menos melodramáticos) hemos escrito muchas títulos a nuestras paginas, pero se han quedado cortas de contenido. Esto no es un llamado a la contundencia ni al extremismo, de esos ya sobran y poco hacen falta, esto es una reflexión que quiero encaminar a la generación que vamos pateando el escenario y a quienes nos observan, ante nuestro exceso de fechas y nuestra ausencia de historia.
