sábado, 17 de octubre de 2015

No le veo la gracia Breve (y probablemente innecesaria) reflexión sobre el humor por Héctor Monsalve.


      El humor nunca le ha sentado bien al poder, esto es algo en lo que casi todos estamos de acuerdo, la risa, el chiste, la burla, la caricatura, la sátira, la ironía el sarcasmo o incluso un leve arqueamiento de ceja suele ser suficiente para despojar a cualquiera de su solemnidad, mostrarnos sus horrores, desvaríos, incongruencias y ridiculeces; en fin mostrarnos al rey desnudo.
    Visto esto no es raro que todos los regímenes empeñados en controlar la vida de sus ciudadanos teman tanto la risa, desde Sótades de Maronea allá por el siglo III a. C., pasando por Éupolis,  Quevedo, Voltaire, Diderot, Buñuel, Mijaíl Bulgákov, Ali Ferzat, los Monty Python, Milan Kundera, Salman Rushdie, los caricaturistas del Charlie Hebdo, hasta Andrés Eloy Blanco y Emilio Lovera han sufrido la muerte, la cárcel, el exilio, el acoso, las amenazas y la censura de la autoridad de turno, llámese iglesia, emperador, rey, dictador o presidentes pseudodemocráticos.
    Esto también explica porque los proselitistas y elegidos incondicionales de cada gran ideología vean  con tanta suspicacia al humor, no suelen encajar bien el hecho de que su dios, líder o revolución salvadora, súper redentora de la humanidad sea criticada y rebajada a algo tan mundano como un chiste.
     La risa además de alertarnos contra la opresión nos permite distanciarnos y ver las cosas con una objetividad mayor que si nos enfrascáramos cual guardián de la moral en juzgar cada acto que cometen las personas. No es raro que el desencanto y caída de un imperio comience con una broma.
     Hasta aquí nada raro, sin embargo cuando son las víctimas de los avatares de la vida y del poder quienes repudian el humor la cosa se complica. Si se hacen bromas sobre un desastre en el cual hay inocentes afectados el chistoso será tildado de grosero, incorrecto e insensible, aunque con el tiempo lo más probable es que todos estemos riéndole la gracia. Total el tiempo cura las heridas  ¿No sucedió acaso con el 11-S? Encontrar un chiste sobre las torres gemelas es casi tan fácil como encontrar uno sobre Maduro.
     Pero ¿qué pasa con una situación que se prolonga en el tiempo?
Acá llegamos a lo que quería comentar:
¿Por qué en Venezuela, cuyos habitantes se consideran a sí mismos como jodedores y mamadores de gallo, es tan (y cada vez más) común encontrar gente diciendo que los chistecitos sobre la situación del país promueven la indolencia y el (válgame dios) CONFORMISMO?

¿Cómo es posible que el humor, arma crítica por excelencia, promueva el conformismo?
¿Quién ha pervertido la esencia del humor de semejante manera?
¿Chávez, Rusia, los cubanos, la CIA, los Masones, los Judíos, los Iluminati, el Imperio, el Mossad, los reptilianos?
Trataré de responder solo las primeras dos preguntas, las otras dos se las voy a dejar a los conspiranoicos opo-ficialistas, que vaya que hay bastantes, además, como me gusta fastidiar a la gente responderé primero la segunda y lo haré con más preguntas:
¿Realmente estos chistes promueven el conformismo y la inacción?
¿Le hubiesen cerrado el programa a Chataing si promoviera el conformismo?
¿Le cancelarían y cerrarían funciones a Laureano Márquez y a Emilio Lovera si promovieran el conformismo?
¿Tratarían hasta la extenuación de cerrar El Chigüire Bipolar si promoviera el conformismo?
¿Le hubiesen dolido tanto al gobierno los Zapatazos si promovieran el conformismo?
Uds. oyentes y lectores son inteligentes, respondan eso solos.
     Sobre la primera pregunta, si ya podemos imaginar que al gobierno no solo no le gustan las bromas sino que las temen tanto que buscan censurarlas en cualquier medio ¿por qué hay gente que dice que “no le veo la gracia, la situación está muy mal, no hay de que reírse”? ¿Por qué hay gente que cree que el humor nos distrae (así como el Pan y Circo de los romanos o el Opio del Pueblo de Marx) de manera que este régimen se perpetué en el poder (léase las ultimas 7 palabras como si fuese predicador evangelista o presidente latinoamericano poplulachero)?
     Pongámonos en los zapatos del hombre de a pie, que no tiene medios suficientes para sobreponerse a la crisis, cuya calidad de vida disminuye a diario, cuya vida se ve amenazada por el hecho de llevar una bolsa con comida, sin el carisma necesario para movilizar a las masas, reírse es el último recurso de rebelarse y protestar ante el miedo de una realidad sobre la cual (o mejor dicho bajo la cual) se tiene escaso poder así como echar un chiste en un entierro o en una cola sea la última y más elemental manera de unirnos por debajo de las desgracias, suplicios o prejuicios que nos separan.
     Hay una anécdota que tiene que ver con esto y la cual relatan también Laureano Márquez y Claudio Nazoa, esto paso durante la guerra civil española, protagonizada por un humorista llamado Pedro Muñoz Seca quien pertenecía al bando de los nacionales y fue fusilado por los republicanos. Se cuenta que cuando fue puesto en el paredón de fusilamiento dijo: “Podéis quitarme la hacienda, mis tierras, mi riqueza, incluso podéis quitarme, como vais a hacer, la vida, pero hay una cosa que no me podéis quitar… y es la cagazón que tengo”. Cuentan que los soldados que lo fusilaron le pidieron perdón por lo que estaban obligados a hacerle, pero parece ser que él fue quien los consoló diciéndoles que estaban ya perdonados, que no se molestaran... “aunque me temo que ustedes no tienen intención de incluirme en su círculo de amistades” los soldados se rieron con él y lo fusilaron pero no fue derrotado y en sus últimas palabras nos dio las claves del humor, este hombre pudo reírse de sí mismo con lo cual perdió el miedo y pudo reírse de su adversario con lo cual perdió el odio, quiere decir que este hombre murió de la única manera que se debe vivir, sin miedo y sin odio; sin miedo porque el miedo lleva a la inacción y sin odio porque el odio es un sentimiento inútil que no hace sino envilecer.
   Así que la risa, la burla, la caricatura, la sátira, la ironía el sarcasmo o incluso un leve arqueamiento de ceja son el inicio del cambio y el último bastión del espíritu; el humor nos enseña que la vida no hay que tomarla tan a pecho, que nada es tan grande ni eterno y que todo (incluso esta crisis) eventualmente termina.
     ¿Y quién sabe? quizás sobre esto se haga un chiste también.



Héctor Monsalve, Vicepresidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales (Relaciones Industriales) UCAB Guayana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario